lunes, 27 de marzo de 2017

How to: Descargar e Instalar fuentes en la PC

Hoy les traigo un mini tutotrial para descargar e instalar fuentes en su computadora.

¿Qué es una fuente? Times New Roman, Courier New, Century Gothic... todas esas son fuentes.
¿Para qué nos sirve tener otras fuentes? Si sos de esas personas que trabaja con documentos de Word o hacés imágenes en distintos programas y te gustaría tener más opciones al momento de trabajar, no necesito explicarte para qué te sirve tener otras fuentes. ;)

Paso a paso:

1. Encontrar la fuente que buscamos: hay veces que sabemos perfectamente qué tipografía queremos (la de Harry Potter, por ejemplo) pero otras veces queremos "una tipografía manuscrita suelta". Si estás en el primer caso googleala hasta encontrarlo, sino te recomiendo entrar a Pinterest y buscar "fonts", ahí suelen aparecer todas con nombre, Una vez que tenés el nombre la googleás.


2. Descargarla: una vez que encontramos la página desde donde descargar simplemente hacemos click en descargar. Yo les recomiendo páginas como dafont, que son seguras.


3. Instalar: Les va a bajar un archivo .zip o zippeado. Van a su carpeta de descargas (haciendo click en la flechita que aparece a la derecha del archivo descargado) y lo deszipean haciendo click derecho "extraer aquí". Si tienen Windows 8 (o más) en la barra de búsqueda que está abajo a la izquierda de la pantalla "Panel de Control". Si tienen XP, Vista u otro en el menú de inicio suele aparecer hacia abajo a la derecha. Una vez que abrieron el panel buscan la carpeta de Fuentes. Ahora es tan complejo como pegar el archivo de la fuente en la carpeta de fuentes.




Espero que les haya servido, cualquier duda me escriben :)

miércoles, 22 de marzo de 2017

PROBLEMAS DE PRIMER MUNDO: CELULARES

Sé que la Argentina está pasando por un período crítico –siendo honestos, hace añares que estamos así. También sé que hay temáticas que llenan los titulares de los medios de comunicación y los feeds de nuestras redes sociales. Temáticas importantísimas como la educación y las medidas políticas.
Pero en medio de todo ese descontento real y preocupante, quiero mirarme un poco el ombligo, si me permiten, y quiero quejarme de algo que es una pavada al lado de lo que mencionaba antes. Quiero quejarme de los celulares.
En febrero del 2016 tuve una llamada telefónica de la empresa Personal en la que me ofrecían un equipo BGH muy superior al Motorola que yo tenía en ese momento. Comentario aparte: en ese momento, yo estaba en pleno proceso legal con Motorola en Defensa del Consumidor de Avellaneda (porque allí lo compré) porque Motorola había mandado una actualización de software que arruinó mi equipo, literalmente. No voy a enumerar los perjuicios ocasionados, solamente que me dejaron con un teléfono, que hasta entonces había funcionado al 100%, que ahora era una porquería que no podía siquiera soportar Whatsapp. Volviendo, me ofrecieron otro equipo. Teniendo en cuenta todo lo que estaba transitando y que tenía un equipo totalmente inútil y una empresa que no pretendía hacerse cargo, además de una “defensa al consumidor” que no defendía mis derechos, decidí comprarlo. Lo pedí en 12 cuotas, me lo enviaron en 18. Tuve que llamar más de una vez porque el equipo no llegaba y yo no tenía novedades, más tarde me explicaron que misteriosamente se había anulado la compra. Finalmente y ante mi necesidad de tener un medio de comunicación, luego de mucho insistir, llegó el equipo a mi casa. 
No pasan 6 meses que el equipo empieza a funcionar mal. Básicamente se apaga sólo y la única manera de encenderlo nuevamente es sacándole la batería. Es decir, que al no estar yo 100% pendiente de mi celular, éste se puede apagar y yo perder llamadas o mensajes importantes y no enterarme sino hasta que lo vuelvo a agarrar. Diganme si me equivoco pero un celular así no cumple una de sus funcionalidades más importantes… no sé… la comunicación instantánea… vos fíjate. Cómo si esto no fuera poco, además el celular decide cerrar aleatoriamente la app que esté usando y VOT A) Mandarme al menú raíz o VOT B) abrirme una aplicación cualquiera que probablemente no abrí en todo el día y redirigirme allí.
Ante esta problemática mi primer impulso fue llevarlo al service de Personal en donde me lo devolvieron bajo el rótulo de “no presenta fallas”. Sin embargo, al día siguiente se apagó. Cansada y sin demasiado tiempo que perder intenté ingresarlo al servicio técnico cuantas veces me fuera posible. Pero claro, trabajo y estudio, eso quiere decir que había semanas enteras en las que no me podía acercar a dejarlo/retirarlo. Luego de CINCO –sí, leyeron bien- entradas al service me dirigí a la central para que me den una respuesta concreta. Demás está aclarar que mi equipo, al día de hoy, está en garantía. Adivinen qué respuesta me dieron en la central. Dudo que puedan, es demasiado creativa. Me respondieron que “es necesario tener tres entradas al service, dentro de tres meses consecutivos y las tres tienen que decir que algo te arreglaron”. Claro está que los del service jamás revisaron mi equipo, porque lo único que hacen es reiniciarlo de fábrica, cosa que yo también sé hacer y no cobro un sueldo por eso, y siempre me lo devuelven bajo el rótulo de que “no presenta fallas”.
Basta, en serio. Somos Don Quijote contra los molinos de viento. Las entidades que tendrían que defender nuestros derechos se ponen de lado de los monopolios que nos roban, PORQUE NOS ROBAN. Te cobran servicios que no te dan. No te ofrecen soluciones cuando las necesitás. Obviamente, esto concluyó en que yo aún tengo este teléfono que ahora además de lo que dije antes me cierra el Whatsapp después de escuchar un audio y Personal me dio tantas respuestas como el vaso de agua que estoy tomando. ¿Con quién me puedo quejar? Con nadie. ¿Qué puedo hacer? Nada. Porque no pienso gastar un solo peso más para comprar un celular medio pelo que está sobrevaluado y que encima me va a durar menos de un año. Estoy rezando por tener la posibilidad de comprarme un equipo afuera que funcione y no me salga tan caro. Un equipo que no me obligue a cambiarlo antes de terminar de pagar la cuota, un equipo que me responda.
Maldito país de monopolios.

miércoles, 8 de marzo de 2017

¿Regalos sí o no?

En vísperas de mi cumpleaños he tenido una epifanía -ponele-. Descubrí que me volví una de esas personas complicadas para regalar. Siempre me jacté de ser una persona simple, era cuestión de conocerme un poco y saber qué podía ser un regalo adecuado. Me gusta leer, escucho una amplia selección de música, siempre me engancho con series y películas, me gustan las plantas, uso accesorios... y la lista sigue.
Pero este año algo cambió -música de suspenso-, algo que, en realidad, viene cambiando hace bastante. Yo. Desde hace unos pocos años decidí llevar un estilo de vida más simple -I'm still working on it-. Decidí no comprar cosas compulsivamente -aunque nunca lo hice demasiado- sino objetos que tengan un valor realmente sentimental o simplemente sean útiles y les dé un uso. Además, decidí dejar de consumir determinadas marcas ya que testean en animales o tienen derivados de estos (cueros, por ejemplo). Eso ya reduce bastante la amplia variedad de la que hablaba antes. Y, por último, este año decidí que no quiero que me regalen ropa porque siempre termino con varias prendas que no uso demasiado porque no son "de mi estilo" -odio esa frase pero bueh- y por ende siempre terminan en la pila de ropa "para regalar". Ah, y una cosa más. Como si todo lo anterior no fuera lo suficientemente quisquilloso, en cuánto a accesorios respecta, opté por no comprar determinadas marcas y materiales ya que con el uso se vuelven rosa (porque son de chafa) y encima -que densa la piba- trato de usar sólo dorado que es el color que va con mi tono de piel.
Entonces, recapitulemos. ¿Ropa? Mmm, mejor no. ¿Maquillaje? Mmm, si la gente supiera qué marcas no testean... ¿Accesorios? Algo que no sea de chafa se va de presupuesto. ¿Objetos? ¡¿Y qué carajo sé que quiere/necesita esta piba?!
Hace unos años opté por hacer una "lista de regalos" pero me sentí totalmente pretenciosa y era opuesto a lo que quería lograr.
Sí, como decía antes, me he puesto extremadamente molesta para regalar, aunque no me arrepiento ni un poco. Todo esto que parece un capricho de adolescente responde a un estilo de vida que trato de construir año a año y los regalos parecen atentar contra esto.
Ojo, con esto no estoy diciendo que los últimos regalos que me hicieron fueron malos, para nada. El año pasado mis dos mejores amigas me regalaron artículos de librería -siempre útiles y mi pasión- y una cartuchera que uso para el trabajo. Otro grupo de amigos me dieron una caja súper original y genial para guardar los libros de Harry Potter. Esos son algunos ejemplos de varios.
Así que, lector de esta persona molesta, si estás socialmente obligado a regalarme algo, te invito de corazón a que si no sabés qué, no me regales nada más que tu presencia. Suena antipático, lo sé, pero soy sincera. Los regalos son un agasajo sí, pero cuándo una se pone tan quisquillosa, entiendo que se vuelve una molestia. Nuevamente repito, escribime un whatsapp y decime de ir a tomar unos mates. Me parece mejor idea y más simple, ¿no?
Sorry not sorry.